viernes, 21 de diciembre de 2007

Otra versión del Génesis


Desde que existe, el hombre, en su búsqueda de la verdad se ha convertido, entre otras cosas, en poeta; aventurándose a expresar y hasta incluso a explicar lo inefable, lo inexplicable, mediante imágenes y símbolos que crea a partir de un único marco de referencia : su entorno.
Lo que la ciencia ignora lo inventa la imaginación. Así nacieron muchos mitos.
Hubo un momento al margen de la historia
sin ayer, sin principio, sin memoria …;
momento intemporal e inmensurable
que pudo durar siglos o un segundo,
e infinita la nada inexorable.

Hubo un momento al margen de la historia

sin ayer, sin principio, sin memoria…,

momento intemporal e inmensurable

que pudo durar siglos o un segundo.

Abismo era el espacio, nulo el mundo,

e infinita la nada inexorable.


El eco del silencio ensordecía

al ente inexistente que lo oía.

Tan sólo el No Creado allí moraba,

tan sólo su energía omnipotente

-y el amor, que a su esencia inmanente-

era ser… que el vacío desbordaba.


Era el todo nacido de la nada

energía de sí misma generada;

que por leyes que ni ciencia o religión

han logrado en sus teorías explicar,

en materia decidióse transformar…,

¡en edén de sobrehumana perfección¡


Siete pasos precisó tal creación,

Siete lapsos de pausada transición.

Tras un caos de indistintos elementos

-agua, tierra, fuego y aire confundidos-

pródujose el genético estallido

que de esferas poblara el firmamento.



Estrenaba el segundero la hora cero:

amanece y anochece el día primero.

Ya los astros en sus órbitas gravitan,

son millones y uno sólo el elegido,

uno sólo –hasta el momento conocido-

donde animales, flores y árboles habitan.


Nuestra tierra era un desierto y en el mar

comenzaba al fin la vida a pulular.

Y hasta el día en que hizo el verde aparición

Tapizando de esperanza el vasto suelo

no aspiraron los branquíferos el cielo,

continuando la crucial evolución.


Y diversas se erigieron las especies,

y mutaron y esparciéronse con creces.

Y el edén de la redonda geografía,

por continuos y violentos movimientos,

transformándose persiste hasta el momento

de empezar a despuntar el sexto día.



Viendo Dios que entre todo lo creado

con su esencia a ningún ser había animado,

-cual un hada que confiere un noble hechizo-

de los hijos que la tierra ya ha engendrado

eligiendo al que en dos pies ha caminado
a su imagen y semblanza hombre lo hizo.


Antropoide dotado de conciencia

que al morder la manzana de la ciencia

queriendo superar al ser supremo,

ha alcanzado, en su afán perfeccionista,

una mente ingeniosa y progresista

y un espíritu retrógrada en extremo.


Y así ya desde esa época ancestral

heredamos el pecado original,

mas cumpliendo paso a paso el plan divino;

pues contrario a la creencia popular

Dios a prueba nos somete al no quitar

las rastreras tentaciones del camino.


Por eso se nos dio libre albedrío;

por eso Él no interviene en nuestros líos.

Porque espera que el curso de esta vida

descubramos que ha de ser nuestra elección

el ganar o perder la salvación:

…el pasaje a la tierra prometida.

Dentro de ti


Cuerpo de mujer, místico y santo;

cáliz donde vierte su gracia el creador,

consagrándole el supremo encanto

de abrigar la vida bajo el manto

del prodigio de su seno incubador.


Eso es tu cuerpo, madre, un tibio templo,

donde un beso anhela ser tangible.

Naufragando, a lo lejos contemplo

el umbral luminoso que es ejemplo

de un talento deífico infalible.


Yo soy el beso, madre, el destinado

a henchir de amor tu entraña receptiva

y afanosa hacia tu Olimpo nado,

compitiendo por ese altar sagrado

para encender la antorcha de mi vida.


Pronto comienzo a darte las señales

de que habito feliz en tu interior:

algunos malestares habituales,

el rojo en tus mejillas a caudales

y en el alma un súbito fulgor.


Si supieras como crezco mes por mes;

yo, que era una masita indefinida,

ahora tengo dos manos y dos pies,

fuertes rasgos paternos en mi tez

y a ti por el ombligo estoy unida.


Por eso te conozco más que todos;

yo siento cuando ríes, cuando lloras,

pues invado tu más íntimos recodos

con mi sangre –que no es mía de algún modo-;

yo sé, incluso, cosas que tú ignoras.


Tu corazón me ha dicho que me amas,

que por cuidarme te alimentas bien;

con dulce voz escucho que me llamas,

sé que suspiros al soñarme exhalas

y que hay de orgullo una lágrima en tu sien.


Con placidez dormito acurrucada

en mi estrechito mundo maternal.

dando vueltas retozo deleitada

y a veces sin querer te doy patadas

o tiro del cordón umbilical.



Estos meses de gozo peregrino

que van formando ya parte del ayer

han rayado tanto en lo divino,

que si a elegir me dieran mi destino


renunciaría al derecho de nacer.

Se ha colado una rata en la fábula



Prófuga de su inmunda alcantarilla

se ha venido a entrometer en estos versos

donde el aire es transparente y el sol brilla

y no se admiten roedores perversos.

-No es su pelaje como el nuestro, terso;

Crueles murmuran el conejo y la ardilla.

¿Cómo este bicho a la virtud adverso

ha venido a parar a nuestra villa?


No hay que buscarle a gato cinco patas;

si se ha colado en la fábula una rata

seguro hay una cloaca.


Moraleja:

¿Cómo culpar a la rata de su vicio

y eximir a la ardilla y al conejo

que dejaron tras de sí el desperdicio

donde la rata enmugreció su pellejo?

Así, si un árbol da un fruto enjuto y seco

es que otro acaparó el beneficio

Y… ¿no es el fruto de la raíz reflejo?

¿No merece acaso ésta el mismo juicio?

Retrato metafórico


Al mejor maestro que he conocido jamás: mi padre



Con su aire quijotesco, genio y figura sin par,

de rasgos cual los que EL Greco en sus lienzo encarnó:

rostro alargado, triste sonrisa, hondo mirar …

y claroscuros que la amargura difununó.


Meditabundo que al vano mundo enviste fiero

con sus palabras, raudas saetas de la verdad;

mas hay quien osa calificarlas de desafueros

propios de un hombre en el que ha mella la necedad.


Tal es la fama que mal se gana quien mucho lee,

quien se ensimisma en un sutil mundo de reflexión;

quien delirante caza gigantes porque cree

en ideales muy superiores a la razón.


Ingenuo hidalgo que quiso un día ser caballero,

y así nombróse dada su noble vocación.

babio maestro, de los de lanza en astillero.

gracias maestro, porque es tu hazaña una bendición.


Si alguna vez en la batalla se vio vencido

y en vano vicio su sed de dicha refugio halló;

si harto de afectos y del absurdo mundano ruido

cual caracol sobre sí mismo se replegó.



Eso es premisa que no hizo gala de silogismo,

eco silente de un mal pasado se esfumó:

cuando el Quijote se vio en el filo negro del abismo

de su mollera ebrias ideas eliminó.


Y una vez sobrio, en adelante ningún gigante

podrá librarse de sus justicia magisterial.

Temblará el necio, el descarriado y el ignorante,

y el que ha dudado de sus didáctica excepcional.


Hoy día descuella entre grandes de la enseñanza

por combatir la enmascarada realidad;

por darle luz a los sin fin de Sanchos Panza

enceguecidos por la insensata mediocridad.

jueves, 20 de diciembre de 2007

Mírame así


No sé si mis dudas crecen o se aclaran,

no sé qué remueves cerca di mi aorta

cuando me sorprendes mirándome absorta,

cuando me intercepta tu mirada clara.


No sé qué inconfesables confidencias

se cuentan nuestros ojos esas veces,

mas quizás, sólo tú te estremeces

y seguro yo me pongo en evidencia.


Entonces con nervioso pestañeo

interrumpo nuestra silente charla,

pues hay alguien que no debe sospechar.


Me confunde lo que tu mirada veo

y aunque una y otra vez he de esquivarla

vuélveme una y otra vez así a mirar.

Mi verso no es mío


Ajeno en mi propio verso:
lo inspira el empíreo estro;
pertenece al universo.


Me ha bendecido el cielo con el don

de rimarle hermosas notas a la lira,

encargándome con ello la misión

de iluminar al alma que la admira.


Yo intento con mi arte abrir caminos

y también deleitar y hacer soñar,

mas dueña no soy yo de este destino,

ni es mío el fruto de mi arduo poetizar.


Y aunque es mi mano el humano instrumento

que escribe versos de métrica armonía

guiada por mi alado pensamiento.


Las ideas que rimo no son mías;

pues lo que al mundo le lega mi talento

es el verbo de Dios hecho poesía.

Fiat lux


Ellas vienen a mí si ser llamadas,

Seduciéndome para esfumarse luego.

yo tanteo entre sombras como un ciego

que vislumbra siluetas en la nada.


Son tan vagas y ambiguas que semejan

la evocación borrosa de los sueños;

tan esquivas que burlan a mi empeño,

tan fugaces que sin llegar se alejan.


Ellas son fantasmas de mi mente,

pero cuando inspirada me enajeno

y mi musa exclama ¡Abracadabra¡


Se hace la luz, las veo claramente,

y entonces las capturo y las condeno

a cadena perpetua en la palabra.

Fecundación restringida


La palabra inmortalizada al pensamiento
aunque sacrifique su alma en el intento.


Es mi cabeza el intrincado vientre

donde la vida intenta abrirse paso.

Es la palabra un evasivo vaso

¿Es dichosa la idea que en él entre?


Alto es el precio si es alto el ideal

y una brillante idea se conforma

con darse a conocer bajo la forma,

aunque su brillo no traspase el cristal.


Pobres, sí, las semillas desahuciadas

que nadan en el caos del intelecto

aguardando de la musa el prodigio.


Se perderán en el sepulcro, ignoradas,

junto al vientre del que fueron proyecto,

si dar su brillo no dejar vestigio.

Ella


La odiada dadora de vida.


Blanca pausa en un correr de letras,

luz ausente de cada pestañeo;

raptora del sol que ahora no veo

y en breve de esta luna que a ella va.

Tenue línea entre el sueño y la vigilia

silencio que abre paso a otro sonido;

sin ella no hincha al pecho otro latido

y ella misma el último impondrá.


Esperanza de la fugaz sonrisa

llanto amargo que a la aflicción deslíe;

no hay tedio que en ella no confíe,

ni éxtasis que escape a su rigor.

El tac que anuncia el tic de otro segundo,

la huella que a otro paso el turno cede,

el hacha que a este folio gris precede,

…el humus que asciende hasta la flor.


Me equivoqué, sin embargo;

no tienes escapatoria.

¿Nada viste, excepto sombra?.

pues viste su faz mortuoria.

Si todo lo perdiera...


Todo, absolutamente todo, es impermanente.
De todo, lo más seguro que existe
es el suelo que sostiene mis pisadas…
Y ya ves, ¡un mago me ha hecho volar¡

Perder es ganar
lo que está por venir
.



Si todo perdiera aún todo lo tendría,

pues “todo” es relativo si la dueña soy yo.

Las más valiosas cosas disfruto sin ser mías

y esas no faltaran hasta el fin de los días;

mientras viva, en el cielo brillará siempre el sol.


Mientras viva, la tierra tendrá un vientre fecundo

y pechos que prodiguen su linfa maternal.

Mi casa tiene el ancho y el largo de este mundo,

un techo tapizado de escarcha, azul profundo,

y paredes etéreas que no tocan final.


La adornan vivos lienzos de sin igual belleza,

que desbordan, realistas, el marco de la vista.

Decorada al estilo de la naturaleza

por manos de un artista de celestial destreza,

mi casa es la obra cumbre del arte paisajista.


Me seducen las gotas, me enamora la fuente,

juntas dan rienda a un ciclo de incesante fluir;

y crean la ilusión de un agua impermanente,

que se va y siempre está; no me duele esta suerte,

pues perder es ganar lo que está por venir.


Si todo perdiera todo reencontraría

en el hondo sombrero del que todo salió.

De faltarme refugio un árbol talaría;

de perder el vestido telar no faltaría;

de faltar el planeta me perdería yo,




El mandado



Si amas algo déjalo libre;
si vuelve a ti es tuyo,
si no regresa nunca lo fue.

(Desconozco el nombre del autor)

No quiero retenerte,
sé feliz, vida mía:
no quiero poseerte,
ni aún queriendo podría.



Esta vez una trampa he preparado,

le he encargado el mercado visitar.

La excusa: un mirlo blanco que comprar.

La intención: alejarlo de mi lado.


Que se tome su tiempo y tantee,

que otras geishas le ofrezcan sus encantos,

que lo tiente Filomena con sus cantos;

que le cueste el cariño y regatee.


Marcado está el camino de regreso

con semillas de amor y dulces besos

que a mí lo han de traer si quiere él.


Quieta espero el momento tan temido

en que escoja la senda de otro nido

…o descubra que era yo el mirlo aquel.





Contra la corriente